Deviant Login Shop  Join deviantART for FREE Take the Tour
×

:iconshinywings1: More from ShinyWings1


More from deviantART



Details

Submitted on
September 23, 2013
Submitted with
Sta.sh Writer
Link
Thumb

Stats

Views
703
Favourites
17 (who?)
Comments
35

License

Creative Commons License
Some rights reserved. This work is licensed under a
Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 License.
×

Capítulo 18: Alfil a D5


-A ver, aclárame eso de que no estás secuestrado, porque creo que aquí hay algo que no me cuadra.- quiso saber Jack, cruzando los brazos ante el pecho.

-Eres dura de mollera, ¿eh?- se mofó el Rey Vampiro, flotando en el aire ante ella.

-No, sólo es que no entiendo cómo alguien puede ponerse ESO voluntariamente. Y mucho menos aquí, te recuerdo que estamos a finales de Diciembre, aunque, claro, tú no tienes frío...- reflexionó en voz alta.

-Bueno, si eres capaz de unir "diciembre" con "frío" es que ya estás despierta. Mi trabajo aquí ha concluido. A ver qué quiere ahora Simone.- fue a flotar en dirección al pasillo, pero Jacqueline no iba a dejarlo marchar sin una explicación.

Molesta porque la hubiera despertado y por su pasotismo de siempre, asió uno de los tirantes del conjunto que Marshall llevaba y tiró de él, para después soltarlo con fuerza.
La tela soltó un pequeño chasquido cuando chocó de golpe contra la piel descubierta y fría del vampiro y éste profirió un quejido, antes de girarse de súbito y mirarla con ojos de demonio.

-¡Eh!

-Aún no me has dado una explicación.- se excusó, por toda respuesta a una pregunta no mencionada, encogiéndose de hombros. Marshall la fulminó con la mirada antes de cambiar de actitud repentinamente.

-Digamos que... no he ganado una apuesta y la "penitencia" era servir a tu tía durante un día entero, vestido así- finalizó, revolviéndose un poco el pelo.

-Wooo... espera- dijo, creyendo no haber oído bien.- ¿Has perdido una apuesta? ¿¡Tú!?- exclamó, atónita.

-Eh. Para el carro, Frosty.- puso una mano frente a ella antes de proseguir, dejando una pausa dramática- Yo soy Marshall Lee Abadeer, el Rey de los vampiros y heredero de la Nochesfera, Señor de todo lo malvado e infame mujeriego, YO no pierdo apuestas.- finalizó, con una sonrisa sexy que a Jack le hizo enarcar una ceja.

-Claro, sólo, "no las ganas"- ironizó, con un atisbo de sonrisa divertida en sus comisuras.- Vuelve a AAA Don "Soy-demasiado-sexy-y-genial-como-para-perder-una-apuesta", creo que el traje se te ha subido a la cabeza. ¿Estás seguro de que no llevas los tirantes muy apretados?- bromeó, aguantando una risa.

El vampiro se pasó una mano por el pelo negro y cambió de postura en el aire, quedando en una "pose sexy".

-Venga ya, soy demasiado irresistible y sexy, no lo niegues; ¿sabes? Me casaría conmigo mismo, pero dejaría demasiados corazones rotos... no puedo hacerle eso a mis fans.- cerró un poco los ojos, fingiendo estar triste, lanzando un exageradísimo suspiro.

-Ya. No me hagas reír.- la joven de cabello blanco profirió una risa sarcástica.- Tienes demasiado amor propio, Marsh, en serio, eso no puede ser bueno para ti.

-Oh, claro, a ti te van más los tíos de rosa. ¿Verdad, Jackie?- sus comisuras se alzaron en una sonrisa maliciosa, mostrando los colmillos, y a Jack se le subió toda la sangre a la cabeza de golpe, poniéndose totalmente colorada.- Supongo que ese color indica que estoy en lo cierto.- se rió, haciendo alusión a la rojez que cubría sus mejillas pálidas.- A mí me queda mejor, pero seguro que a ti te gustaba más cuando lo llevaba él.

Jacqueline se sonrojó aún más, si aquello era posible, al recordar al hombre de chicle con aquel atuendo. Quiso darle una paliza a su amigo y congelarlo por la eternidad, pero su magia todavía no se había repuesto del todo y continuaba agotada también físicamente.
Simone entró por la puerta de su dormitorio en aquel preciso momento.

-Buenos días, cariño, ¿has dormido bien?- le preguntó, de un humor inmejorable.

-Más o menos...- murmuró, bajando la vista al suelo, todavía totalmente ruborizada.

-Oye, Marshall, he pensado que, como parte de la "penitencia" por haber perdido esa apuesta... podría compartir el mando con Jackie.- concluyó, mostrando una sonrisa radiante- Ha estado algo deprimida estos días y esto podría servirle para animarse un poco; ¿no crees, cariño?- le preguntó a su sobrina, con toda la buena intención del mundo. La aludida alzó la cabeza de súbito, anteponiéndose al rubor, y su boca se curvó en una pequeña sonrisa que fue creciendo poco a poco. Marshall abrió los ojos de golpe.

-¡Claro! Me gusta tu idea, tía Simone.- asintió con la cabeza, con un brillo malicioso en la mirada cuando la dirigió a su amigo.- ¿Te parece bien, Marsh?- inquirió, con una sonrisa inocente y una voz extremadamente dulce.

"Oh. Mierda", pensó el Rey vampiro.

"Esto será divertido...", se dijo Jack, con una idea brillante en la cabeza.

------------

-Eso es exactamente lo que tienes que hacer.- finalizó, sonriendo todavía.

-Eres retorcida, Jackie.- se quejó él.

-Puede ser, pero la culpa es tuya por haber dicho... eso.- aquella última palabra la dijo en un susurro, sonrojándose levemente.

-¿Que te van los tíos de rosa?- repitió, sonriendo pícaramente.

-¡Vale ya!- gritó, volviendo a sentir el color hacer acto de presencia en su cara.

-No es ninguna mentira.- se excusó, flotando a su alrededor- En el concierto te vi muy cerca de Bubba en todo momento...- la picó, flotando a su alrededor. De pronto, frenó en seco, el suave aroma de la sangre inundó sus fosas nasales y supo inmediatamente su procedencia.- Jack, mírame- le ordenó, girándola hacia sí mismo por los brazos. La examinó con la mirada de arriba a abajo y descubrió sangre reseca en algunas zonas de su piel. La agarró con suavidad por los hombros, obligándola a enfocar su mirada directamente.- ¿Qué te ha pasado? ¿Estás bien?- preguntó, preocupado por ella.- Estás llena de sangre, Jackie. ¿Ocurrió algo anoche?- su voz cambió totalmente, volviéndose dulce y algo ansiosa.

-Sí... estoy bien, sólo fue un rasguño si importancia... tuve unos problemas al volver a casa... m-me atacaron un par de monstruos, pero está todo en orden, tranquilo.- trató de sonar convincente y de que la voz no le temblara, pero no pudo evitar estremecerse al recordar lo ardiente que era la hoja de la espada de fuego contra su piel.- Tan sólo me agoté mucho y acabé con unos arañazos en la pierna que curé antes de venir a casa.

-¿Segura? ¿Puedes moverte bien? Si lo necesitas, cojo la sombrilla y te llevo al hospital, eh.

-Totalmente segura.- asintió con la cabeza, mostrando una pequeña sonrisa. ¿Dónde quedaba ahora su actitud? Aquella fachada de chico malo se desvanecía cada vez que la veía en peligro o cualquier cosa por el estilo, dejando paso a su faceta de "hermano mayor". Cuando Jack cumplió los trece años, esto había ido ocurriendo con menor frecuencia, pero el vampiro le había dicho una vez que iba a ser su hermano mayor y que estaría ahí para cuidar de ella y así era. El hermano mayor que nunca tuvo.

-Que sepas que la próxima vez no vas a convencerme de ninguna manera, no pienso volver a dejar que vuelvas sola a casa, enana. Cada vez que me descuido te metes en un lío.- zanjó, revolviéndole el pelo blanco cariñosamente, aliviado de que no fuera nada grave. La chica de escarcha sólo bufó.

-Me voy a la ducha y tú- lo apuntó con el dedo índice- ya sabes lo que tienes que hacer.- le dedicó una sonrisa radiante y una mirada que contenía un brillo de malicia.- Azúcar. Un paquete.- dijo, deteniéndose en el umbral del cuarto de baño.

~Casa del árbol~


Tumbada en el sofá con la cabeza asomando por el borde del cojín y la piernas en el respaldo, Fionna miró al infinito una vez más, buscando la mosca que había visto rondando por allí. Resopló y cerró los ojos un instante.

Aburrido. Cake había ido a comprar telas para su vestido en Nochevieja y la había dejado sola en casa. Para colmo, BMO se había ido con ella, dejándola, además de sola, aburrida.
Pensó en ir de aventuras, pero miró hacia la ventana y no se hizo el ánimo. Aquello ya era completamente raro en ella.
Había llamado a Gumball para ver si necesitaba cualquier cosa, pero le había informado de que ya tenía ayuda para la organización del Baile de Nochevieja y que podía descansar tranquilamente, no la molestaría aquel día.
También había pensado en llamar a Jack, pero sabía que estaba con su tía pasando las vacaciones y que sólo saldría en Año Nuevo.
De su habitual "grupo de amigos" sólo quedaba una persona con la que tal vez pudiera entretenerse un poco más...

-Boo~- oyó que alguien decía, cerca de su oído, bajito, acompañado de un suave soplido en su cuello. Abrió los ojos de golpe. Dio un respingo y cayó estrepitosamente del sofá, chocando contra el suelo de madera.- Ups. Eso debe de doler.- dijo el vampiro, haciéndose visible a su lado, sonriendo.

-¡Marshall!- gritó, frotándose la cabeza.- Típico de ti, aparecer de la nada y... ¡eh! ¿Quién te ha dado permiso para echar las cortinas?- se enfurruñó, al ver el salón sumido en penumbra.

-Yo mismo. No he visto que te quejaras cuando lo he hecho, las dormilonas no tienen derecho a las quejas, rubita.

-No estaba durmiendo, genio- rebatió, resoplando.

-Entonces, ¿qué? ¿Buscabas moscas?- ironizó, acertando de lleno sin saberlo.

-Cierra el pico, anda.- Se abstuvo de responder a la pulla, pues el Rey de los vampiros acababa de acertar con lo que hacía y no iba a darle más motivos para que se burlara de ella. Se levantó del suelo y fue a encender la luz del salón, ya que con la penumbra que reinaba allí no podía ver casi nada y eso la molestaba. Cuando la luz de la bombilla iluminó la estancia y se giró para mirar a su amigo, la intención de fulminarlo con la mirada o de comenzar una conversación casual preguntándole qué hacía allí, se esfumó por completo al verlo.

El color acudió con rapidez a su cara y no pudo evitar mirarlo de arriba a abajo descaradamente, cerciorándose de que sus ojos no la estaban engañando.
Marshall iba vestido con una extraña ropa que dejaba ver su musculado torso. La pajarita alrededor del cuello casi ocultaba la marca de la mordida que lo convirtió en vampiro, los pantalones le favorecían en exceso, cerrándose en torno a sus piernas pero sin ser exageradamente ajustados y los tirantes le daban una aspecto elegante que usualmente era impensable adjudicarle.
Ni siquiera trató de articular una palabra, tan sólo se quedó absorta mirándolo, paseando la vista una y otra vez sobre él, como si estuviera hipnotizada con él.

Marshall sonrió al notar su estupor. Al parecer seguía causando aquel "efecto shock" en las mujeres. Pasó un eterno minuto en el que la heroína no podía quitarle los ojos de encima y el vampiro le guiñó un ojo, incrementando todavía más su rubor.

-Deja de intentar comerme con la mirada, Fi, ya se nota que te gusta lo que ves.- dijo, rompiendo el silencio, flotando hacia ella.

-¿¡Q-qué!? ¡Yo no...!- intentó replicar, totalmente colorada.

-Venga ya, si no dejas de mirarme, ¿cómo quieres que me crea que no disfrutas con las vistas?- apostilló, alzando una ceja lentamente y sonriendo, dándole un aspecto sensual y atrayente.

Fionna se estremeció entera a la vez que ganaba toda una nueva gama de tonos de rojo.

-¿A-a qué has venido?- intentó que no le temblara la voz- Espera, déjame cambiar la pregunta: ¿A qué has venido ASÍ VESTIDO?- inquirió, lanzándole una mirada significativa de arriba a abajo, deteniéndose un poco más en su torso descamisado.

-Oh, eso, cierto. Me envía Jackie, necesita un paquete de azúcar.- respondió, natural.

-¿¡H-has venido con esa ropa... a por AZÚCAR!?- dijo, exaltada y nerviosa. Sabía que Marshall era guapo, pero no había tenido la ocasión de verlo así de... Marshall.

-¿Te disgusta mi nuevo look? Antes parecía que te gustaba bastante, por cómo me mirabas.- flotó más cerca de ella, recortando la distancia que los separaba lentamente, con la misma sonrisa pícara de antes.

-M-Marshall, t-te estás acercando demasiado...- balbuceó, retrocediendo hasta que su espalda chocó contra la pared.

-¿Hm? ¿En serio? No lo había notado...- dijo, con voz melosa, apoyando los brazos contra la pared, a ambos lados de su cuerpo, imposibilitándole una salida.

-¡M-Marsh!- soltó un pequeño gritito, nerviosa por la invasión de espacio personal.

-¿Te molesta que esté tan cerca?- apoyó los pies en el suelo, cosa que no hacía casi nunca, y se juntó aún más a ella. No esperó a su respuesta y se acercó a su oído lentamente, hasta que acabó rozando su oreja al hablar- Fi... ¿puedo preguntarte algo?- susurró, con voz sensual.

-D-dime...- logró articular, tragando saliva pesadamente. Estaba muy cerca, demasiado, pero no podía decir que el cosquilleo en el estómago al tenerlo tan próximo era desagradable, pues estaría mintiendo en todos los sentidos.

-¿Dónde...?- comenzó, tranquilo, como si le costara un mundo decir cada palabra, interpretando su papel a la perfección. Se dijo que, antes de la guerra, habría sido un magnífico actor de cine.- ¿Dónde está el azúcar?- finalizó, retrocediendo para mostrarle una sonrisa de mil dientes.

La heroína se quedó paralizada durante un segundo. Al siguiente le había asestado un puñetazo en el ojo, lanzándolo hacia atrás violentamente, enrabiada.

-Maldito vampiro pervertido...- dijo, hablando entre dientes, dispuesta a acribillarlo a golpes.

Marshall se recuperó en seguida, agradeciendo que su parte vampírica incluyera "sanar rápidamente las heridas" en la lista de superpoderes molones. De igual modo, la rubia le había atizado con fuerza, de eso no cabía duda.
Volvió a flotar y, al ver a la humana acercarse hacia él con paso amenazador, dispuesta a propinarle una paliza, alzó las manos en seguida, mostrándole las palmas de éstas.

-Me rindo.- comentó, sonriendo inocentemente.

-¿¡Te rindes!? ¡Sal ahora mismo de mi casa!

-Noup. También he venido a hacer otra cosa aparte de a pedirte azúcar y no me iré hasta que consiga un "sí". -decretó, serio.

-¿Y qué es ahora?- cruzó los brazos ante el pecho y enarcó una ceja, ceñuda.

-Ven conmigo al Baile de Nochevieja.- soltó, directamente.

Fionna abrió los ojos como platos, estupefacta. ¿Acaso la estaba invitando de verdad a ir con él? Se encontró subida a una nube con la idea de que la estuviera invitando como su pareja.... pero bajó de ella en seguida en cuanto recordó que "sólo eran amigos" y que bien podría ser otra de sus estúpidas bromas pesadas. Mandó la nube a paseo y se dispuso a hacer lo mismo con el vampiro.

-¿¡PUEDES DEJAR DE TOMARME EL PELO POR UN SÓLO MOMENTO!? ¡DEJA YA TUS BROMAS, MARSHALL LEE, ESTA NO HACE GRACIA! ¡NO SOY UNA NIÑA, DEJAD DE TRATARME TODOS COMO A UNA PORQUE...!- no le dio tiempo a acabar la frase, Marshall flotó hacia ella a una velocidad asombrosa y la asió por la cintura, pegándola a él. Flotó con ella hasta que la dejó delicadamente en el sofá, todo en apenas un instante, sin darle ocasión a reaccionar. Le alzó la cara por el mentón con suavidad, obligándola a mirarlo a los ojos.

-Sé bien que eres casi una mujer, no creas que no lo he notado, porque te equivocas conmigo al pensar así.- dijo, serio, con un brillo dulce en su mirada que la desconcertó y provocó que sus mejillas se tiñeran de rojo.- No es una broma, te estoy pidiendo que vengas al estúpido baile de Bubba porque sé que estas cosas son importantes para ti. ¿Crees que me burlaría de algo tan serio para cualquier chica como es un baile?- preguntó, hablando suavemente.

-E-es lo que haces constantemente...- murmuró, intentando apartar la vista de sus hipnotizantes ojos, tratando también que no le temblara la voz. Se sentía totalmente inútil, le temblaban ligeramente las piernas y estaba totalmente colorada. La escasa distancia que los separaba la hacía sentirse una muñeca de trapo a su merced.

-¿Eso es un ?- preguntó, esbozando una media sonrisa.

-Eso es un "eres imbécil"- replicó, intentando por todos los medios posibles que no notara el nerviosismo en su voz.

-¿"Eres imbécil" es un no?- inquirió, enarcando una ceja de nuevo. Aquel gesto tan característico suyo la alteró más.

-Y-yo no he dicho eso...- notó su corazón latir mucho más deprisa conforme dijo esas palabras en un hilo de voz.

-Entiendo- finalizó, casi susurrando contra su boca. "¿V-va a besarme?", pensó, ganando una enorme variedad de tonos de rojo en un segundo; Marshall sí pensó en besarla en aquel momento, pero se había prometido esperar a que creciera un poco, por lo que tuvo que obligarse a ignorar aquella vocecita que lo incitaba a hacerlo - Entonces,- se retiró lentamente, como si le costara un mundo hacerlo.- te recogeré a las ocho.- zanjó, guiñándole un ojo.

Dicho esto, se hizo con la sombrilla que había dejado contra una pared y se marchó por la ventana por la que había entrado.

Fionna dejó escapar de una todo el aire que no había podido soltar, sintiéndose aliviada y algo decepcionada a partes iguales. "No me ha besado..." se dijo, espanzurrándose en el sofá, mirando al techo. No sabía si aquello la molestaba o la dejaba más tranquila... oyó que se abría la puerta y no se molestó en levantarse, pues suponía que sería Cake. En vez de la gata, el que entró en la casa fue el Rey vampiro de nuevo, sobresaltándola.

-Se me olvidaba el azúcar- se justificó, en un tono de voz neutral, yendo directamente a la alacena de la cocina (donde había un paquete del producto) y haciéndose con él. Hecho esto, se dirigió sin mediar palabra de nuevo a la salida.

-¡Marshall, espera!- exclamó la chica humana, antes de que cerrara la puerta de nuevo, poniéndose en pie de un salto. No supo qué decir a continuación, pues las palabras habían salido solas de su boca sin darle tiempo a reflexionarlas, y sólo se quedó mirándolo unos segundos, boqueando. Por algún retorcido motivo, no quería que el vampiro se fuera todavía, así que se armó de valor y se dispuso a hablar.- ¿Quieres quedarte a comer?

El Rey de los vampiros se sorprendió, pero no dejó que eso se notara. Sonrió antes de preguntar:

-¿Tienes algo rojo?

-¿Fresas para el Rey?- jugó, esbozando una sonrisa radiante.

-Buena elección, me gusta el menú de hoy.- continuó la broma, cerrando la puerta y dejando a un lado el parasol y el paquete de azúcar.- Oye, un comentario que no viene al caso: ¿Crees que Jackie se pondría celosa si supiera que ese jersey te lo ha hecho Bubba?- inquirió, manteniendo una sonrisa en el rostro, refiriéndose a la prenda que llevaba la joven heroína. Ocultó el hecho de que el que se sentía algo celoso era él.

-No creo.- respondió, mirándose la ropa. Llevaba unos pantalones azules de pijama que casi tocaban el suelo y el jersey que le había regalado el Príncipe de chicle tiempo atrás, nada del otro mundo, tan sólo prendas cómodas- Es muy calentito en invierno- se justificó, yendo hacia la cocina.- Además, no veo por qué Jack tendría que ponerse celosa, sólo es un jersey.- dejó caer, colocando un cuenco con fresas bajo el chorro de agua del grifo en la pila, lavándolas.

-Entonces, ¿si te doy mi camisa "sólo es una camisa"?- bromeó, haciendo que se pusiera colorada.

-No, sería TU camisa, es diferente- "Principalmente porque el que me gusta eres tú"- Esto es sólo un regalo útil; además, ahora no llevas camisa, no puedes dármela- rió, volviendo a mirarlo de arriba a abajo.- Aunque creo que el que más necesita ahora una camisa eres tú, Marsh.

-Bueno, eso depende de si quieres que me la ponga o que me quede como estoy, Fi.- dijo, sonriendo pícaramente.

-Ja, ja. Muy gracioso; si acaso dile a PG que te haga un jersey, seguro que el rosa te sienta de maravilla- le devolvió el juego y rió, imaginando al vampiro vestido enteramente como el Príncipe de chicle.

-Nah, mejor que le haga uno a Jackie, porque al ritmo que van las cosas tendrá que tejerle en la camiseta que está pillado por ella para que se dé cuenta.

~Reino de Hielo~


Jack sintió un molesto pitido en los oídos y sacudió la cabeza un poco, volviendo la vista a su libro de cocina.
Comenzó a leer el párrafo de nuevo, pero se dio por vencida al ver que para la mayoría de comidas necesitaban de un horno para ser cocinadas.

-Jackie, cariño, ¿ha vuelto ya Marshall?- quiso saber su tía, asomándose a la puerta del estudio.- Pensaba que lo habías mandado a por azúcar, no a recorrer todo AAA en busca de algo inexistente.

-No, aún no. Supongo que -"se habrá distraído ligando con Fionna"- llegará un poco más tarde.- cambió, alzando la vista del libro tras cerrarlo cuidadosamente. Suspiró y se levantó de la silla.- De todos modos, ya da igual, tengo otras cosas que hacer.- cogió algunos libros antes de marcharse a su dormitorio, dándole un pequeño beso en la mejilla a su tía al pasar por su lado.- Me voy a mi cuarto un rato.

-¿Vas a ensayar hoy con el violín?- le preguntó, antes de que desapareciera por los pasillos, haciéndola frenar de golpe.- Iba a estar en el salón sin hacer nada, pero si tocas me gustaría escucharte.

-Tenía pensado practicar una partitura nueva, sí. Tal vez chirríe un poco al principio, pero eres bienvenida a mi dormitorio si quieres escuchar.- le sonrió, volviéndose un poco.

-Mis orejas podrán soportar los chirridos, tranquila.- bromeó, echando a andar hacia los aposentos de su sobrina.

~Casa del árbol~


-Después solo tuve que atizarle un par de golpes más y quitarle el peluche, no fue tan difícil. Aunque la verdad es que me costó un poco encontrarlo, allí había tantas cosas...- continuó explicando la rubia, con una sonrisa radiante en el rostro.

Marshall sólo se la quedó mirando un momento, con un atisbo de sonrisa boba en sus comisuras, pensando que, si tuviera corazón, estaría latiendo más veloz de lo normal.
El pelo rubio totalmente suelto se acomodaba graciosamente sobre el sofá en el cual estaba sentada cómodamente, el jersey rosa destacaba entre su usual vestimenta azulada y los pantalones le llegaban más allá de los talones, haciendo desaparecer sus pequeños pies descalzos entre la tela.
Aquella humana le había devuelto un objeto increíblemente valioso a pesar de estar tan desgastado, ya que aquél peluche significaba mucho para él, pues representaba su infancia tras la Guerra de los Champiñones y formaba parte de sus recuerdos con Simone Petrikov.
Hambo había estado siempre con él. Lo había llevado a todas partes hasta que la bruja de su ex novia Ashley se lo había vendido a un brujo de pacotilla.
Aunque no dejara que se notara, estaba realmente conmovido por el hecho de que Fionna lo hubiera recuperado tras tanto tiempo. Tenía claro que la chica rubia cada vez le gustaba más, pero se había decidido a esperar a que fuera un poco mayor para hacérselo saber, por lo que de momento se mantendría como su amigo.
Claro que, eso no le impedía lanzarle alguna sutil indirecta.... tal vez no tan sutil, la sutileza no iba demasiado con su estilo de actuar, precisamente.

-Marshall, ¿me estás escuchando?- le preguntó Fionna, agitando una mano ante sus ojos. La humana ahora estaba arrodillada al borde del sofá frente a él, mirándolo con curiosidad, tratando de llamar su atención.

El vampiro volvió a la realidad, dejando atrás el pasado por el momento.

-No, realmente no estaba escuchando.- admitió, sonriendo.

-¿Sabes? La mayoría de la gente por lo menos trata de disimularlo.- bromeó la humana.

-¿Para qué? Es una tontería cuando es demasiado obvio.- se encogió de hombros y se tumbó en el aire, cruzando los brazos tras la cabeza y cerrando los ojos, despreocupado.

-Decía que creo que ya es de noche.- repitió suavemente. Cuando fue a ponerse en pie para abrir las cortinas y comprobar si lo que suponía era cierto o no, se pisó un poco el pelo y perdió el equilibrio, cayendo irremediablemente sobre el Rey vampiro.

-¡Hey!- exclamó, al notarla caer encima, abriendo los ojos de golpe. La sostuvo para que no cayera al suelo con cuidado. Una vez que la heroína mantuvo el equilibrio y se dio cuenta de su posición, se ruborizó entera.- Fi, si querías estar tan cerca de mí, sólo tenías que decirlo- apostilló, esbozando una sonrisa pícara y rodeándole el cuerpo con los brazos, tumbándola totalmente sobre él.

-¡S-suéltame, so pervertido!- balbuceó, nerviosa al tener apoyada la cabeza en su pecho, intentando zafarse.

-De eso nada, ahora eres mi prisionera.- zanjó, con aquella sonrisa todavía en sus labios.

-¡Marshall!- se quejó, tratando de apartarlo, roja hasta la raíz del pelo.- ¡Esto es molesto!- mintió, rezando a Glob por sonar convincente, pues la realidad estaba muy lejos de aquello.

-Ah...- murmuró Marshall, hundido por las palabras de la chica. ¿Significaba aquello que tenerlo cerca era molesto? Se sintió estúpido por un momento. Estaba tratando de demostrarle que le gustaba tenerla a su alrededor con aquel abrazo, pero evidentemente o lo estaba haciendo de pena o realmente a la heroína le molestaba aquello.- Lo siento, si te molesta que esté tan cerca...- iba a bajarla, pero Fionna se agarró a él.

-He dicho que es molesto, no que me moleste. Es molesto porque no me has cogido bien, Marsh, estoy incómoda.- rió dulcemente, alzando la vista para mirarlo a los ojos- Pero no me molesta tenerte cerca. Siempre está bien, me gusta.- finalizó, sonriendo con calidez. Deseó que no notara el rubor que ahora cubría sus mejillas rosadas. Se posicionó bien en la curva de su cuerpo y apoyó cuidadosamente la cabeza en su pecho.- Así mejor.

Aquello lo desconcertó por completo. Se sonrojó inevitablemente y se quedó inmóvil durante unos segundos, flotando en el aire con la joven de cabello dorado abrazada a él.
La humana acababa de decirle que le gustaba tenerlo cerca... sonrió.

Fionna deseó que el vampiro no pudiera notar los acelerados latidos de su corazón, cerrando los ojos con fuerza, sonrojada hasta las orejas. Era tan extraño poder estar así con Marshall... normalmente el Rey vampiro le estaría jugando alguna broma o la tiraría al suelo de improvisto, riendo. Sin embargo, en aquel momento sólo había calma, una agradable y tranquila paz reinaba entre ellos y la hacía sentir mariposas en el estómago.

Marshall le rodeó el cuerpo con los brazos y sólo disfrutó de la cálida sensación de tenerla entre ellos, sin pensar en qué haría después para justificar aquella muestra de cariño. Tarareó inconscientemente la melodía de una canción que había compuesto no hacía mucho, sin recordar que aquella misma música la había pensado exclusivamente para ella. Cuando finalizó, se mantuvo en silencio, pensando en la letra que podía incorporar, mientras las palabras llegaban solas a su mente.

-¿Es una canción nueva?- preguntó la rubia, en cuanto las notas dejaron de llenar el ambiente, hablando bajito, temiendo estropear la situación con palabras.

-Ajá, aún no tiene letra, pero empiezo a saber qué poner.- dijo, sonriendo.

Ninguno de los dos pronunció una palabra más en bastante tiempo, sin importarles la hora o el hecho de que su situación no pertenecía demasiado a la categoría “amigos”. Marshall Lee no dijo nada tampoco, aún a sabiendas de que ya había anochecido, pues su instinto de vampiro le decía que la hora de dormir ya había pasado y que la Luna estaba fuera.
Claro que, poco pudo hacer cuando oyó la puerta del piso inferior abrirse.

-¡Fi, ya hemos llegado!- se escuchó la inconfundible voz de la gata desde el piso de abajo. Fionna se puso rígida al instante.

-Es Cake, si te ve...- comenzó, irguiéndose un poco, algo preocupada.

-Creerá que he intentado hacerle algo a su niña y sacará las uñas- finalizó él, con una media sonrisa en el rostro. En cuanto vio que la chica tenía intención de bajar al suelo, la retuvo por la cintura y la volvió a tumbar sobre él.- No te he dado permiso para moverte, Fi- bromeó, susurrando prácticamente en su oído.- Anda, cógete bien.- flotó con ella hasta alcanzar la sombrilla y el azúcar y levitó hasta el piso de arriba, al dormitorio de ambas hermanas.- Hora de despedirnos, milady.- le dijo, bajándola cuidadosamente al suelo hasta que sus pies tocaron las tablas de madera.

-Gracias por quedarte a comer conmigo, Marsh, lo he pasado muy bien.- murmuró, ruborizándose ligeramente y bajando la mirada al suelo, cohibida.

-Siempre que tengas algo rojo, será un placer repetirlo;- se quedó pensativo un momento, antes de decidir hacer lo que tenía en mente. Después de todo, ella podía interpretarlo como quisiera, pues él conocía muy bien los motivos para hacerlo- Ah, antes de que me vaya...- se acercó un poco a ella hasta quedar apenas a unos centímetros de su cara.- Me has librado de todo el trabajo que debería haber hecho para Jack y Simone, en agradecimiento por eso...- Depositó un suave beso en su mejilla antes de retroceder y abrir la ventana que más cerca encontró, apoyándose en el alféizar como un gato callejero.- Estaré encantado de volver a verte en tus sueños, rubita- le guiñó un ojo y le dedicó una sonrisa enigmática y pícara, tras lo cual se marchó a través de la ventana, perdiéndose en la noche.

"Estúpido Marshall", pensó la heroína, con una sonrisa boba en la cara que regañaba de aquella maldición que le echaba al vampiro, llevándose una mano a la mejilla donde el Rey de los vampiros había depositado aquel beso fugaz. Pasados escasos segundos, se dio cuenta de lo que realmente acababa de pasar, y se sintió subida en aquella nube a la que antes había mandado a paseo. Su primera reacción fue correr escaleras abajo para contárselo a su hermana, así que se precipitó al piso inferior con una sonrisa radiante en el rostro.

-¡¡CAKE!!- la gata dio un salto en el sitio al oírla chillar su nombre de aquella manera tras ella.

-¿Qué pasa, Fi? ¿Qué te ocurre? ¿Por qué estás tan alterada?- preguntó, viéndola dar saltos de emoción delante suyo.

-¡ME HA INVITADO AL BAILE!- exclamó, pletórica, saltando por el salón.

-¿Qué? ¿¡Quién!?- se le unió su hermana, emocionada, con un atisbo de sonrisa.

-¡MARSHALL! ¡ME HA INVITADO! ¡VAMOS A IR JUNTOS! ¡YAY!- cogió a BMO en brazos y continuó dando botes por la estancia.

-¡OH.MY.GLOB! ¿En serio?- Cake abrió los ojos como platos, atónita.- ¿Estás segura de que no era otra de sus bromas, cielo?- inquirió, preocupada porque el vampiro jugara de ese modo con las emociones de su hermana.

-No, Cake, esta vez es de verdad. Me ha dicho incluso a qué hora vendrá a recogerme- explicó, dejando de saltar, sonrojándose un poco al recordar lo ocurrido y sonriendo tímidamente.

-¿Por qué ese color rojo en tu cara?- miró entonces en derredor y vio las cortinas echadas. Comprendió que aquello significaba que el vampiro había estado allí durante el día y retornó la vista a la heroína, alzando una ceja y sonriendo pícaramente- ¿Por algún casual no habrá venido en persona para pedírtelo?

-Eh... bueno...- balbuceó, sintiendo que el color acudía a sus mejillas con rapidez.

-Tienes muuucho que contarme- rió, sentándose en el sofá y haciéndola una seña para que la imitara- Bien, empieza por el principio y no te dejes los detalles.

~Reino de Hielo~


Se asomó al balcón y la vio de espaldas a él, sentada en la cama, leyendo (algo no poco habitual, precisamente). Sonrió maliciosamente y se dispuso a asustarla.
Entró en la estancia sin hacer ruido y se aproximó lentamente a ella. Metamorfoseó su cara a su forma demoníaca, pero la cosa no salió como esperaba.

-Ni se te ocurra intentarlo.- le advirtió Jack, con voz monótona, pasando la página tranquilamente. Con calma, puso un punto de lectura en el libro y lo cerró cuidadosamente antes de darse la vuelta y sentarse cara su amigo.- Bueno, ¿Qué has estado haciendo para llegar tan tarde?- inquirió, sonriendo con picardía. Su amigo devolvió su cara a la forma usual y sacudió un poco el pelo.

-¿Seguro que quieres saberlo?- le devolvió el juego, enarcando una ceja sensualmente, sabiendo que la chica de escarcha se ruborizaría en seguida y se avergonzaría.

-Si me omites los detalles, sí.- respondió, natural, descolocándolo. Sin embargo, el vampiro no iba a dejar que lo ganaran en su propio juego.

-Uy, Jackie, no sabía que eras tan pervertida...- rió, mirándola significativamente.

-¿Qué puedo decir? La influencia de cierto vampiro asaltacunas es difícil de ignorar.- se encogió de hombros, aguantando la risa al ver la expresión de póquer con la que se quedó el Rey de los vampiros.- En fin, ¿qué ha pasado que vuelves a estas horas? ¿Acaso has estado ligando con Fionna?- subió y bajó las cejas con rapidez, como el propio pelinegro le había enseñado a hacer cuando era pequeña. El color se presentó en las mejillas del chico inmortal, resaltando lo evidente.

-No sé de qué me hablas.- dijo, tosiendo un par de veces antes para que no notara nada en su voz que lo pudiera delatar. Sin embargo, no se rindió y volvió a tirar la pelota a su campo- Tu azúcar- le lanzó el paquete al regazo y ella lo atrapó al vuelo.- ya puedes besarlo fingiendo que es Bubba.- finalizó, sonriendo maliciosamente.

-¿¡Q-qué!?- aquella vez su cara entera se tiñó de rojo escarlata, contrastando vivamente con su pálida piel. Se puso en pie de un salto y se dispuso a golpearlo por decir algo como aquello, pero resopló, bufó y rumió algo que ni ella pudo comprender, conteniéndose un poco y tratando de decir una palabra lo suficientemente alta en medio de aquella oleada de improperios.

-Estoy pensando que estos tirantes me favorecen bastante- comentó, ignorando su reacción, ante el espejo de hielo. Hizo algunas poses, girándose, a pesar de que la superficie del espejo sólo reflejaba la ropa y no su imagen al ser un vampiro.- A PG le dan aspecto de perdedor, pero en mí quedan muy sexys. Sí, definitivamente me gustan.

-Ahí te equivocas.- lo interrumpió Jack, ruborizándose un poco más, mirando en dirección opuesta a su amigo para que no viera el color de su cara.- A Gumball tampoco le quedan mal...- se abstuvo de comentar que, de hecho, opinaba que le favorecían bastante.

-Entiendo- fue lo único que dijo el vampiro, mientras su sonrisa pícara se ensanchaba, dejando ver sus colmillos.- Bueno, Jackie, quiero irme a casa un rato, tengo una canción en mente que no quiero olvidar.- flotó hasta el balcón y paró en el umbral, volviéndose para hablar- Ya puedes decirle al rosa de tu novio que he cumplido.

-¡N-no es mi novio!- se quejó, sintiendo que ya no podía estar más roja, notando arder su cara.

-Entonces... ¿qué hay de tu cita con él en Nochevieja?- aquella sonrisa permanente la irritó.

-Imbécil- apostilló, intentando que no le temblara la voz.

-Te gusta.

-Cállate- creyó que le estallaría la cabeza de lo roja que estaba, sintiendo su corazón latir desbocado.

-¿No lo niegas? ¿Ni siquiera lo intentas?- rió, divertido con la expresión cohibida de su rostro. No hacía falta decir que le encantaba hacerla rabiar de cualquier manera.

-Marsh, como vuelvas a abrir la boca para otra cosa que no sea decir "me largo", voy a congelarte aquí y ahora.- lo amenazó, fulminándolo con la mirada.

-Me largo.- dijo, cogiendo la sombrilla y saliendo al balcón.

-Buen chico- agregó, deseando que se marchara cuanto antes, totalmente ruborizada.

-Pero te gusta- canturreó, asomando la cabeza al interior del dormitorio.

-¡MARSHALL!- exclamó, en su límite. Oyó como su amigo reía y se marchaba de allí flotando.

Estuvo un rato apartando de su mente las ganas que tenía de estrangular a su amigo vampiro, calmándose.
Una vez consiguió aquello, se dirigió al armario y lo abrió de par en par.

"¿Qué me pongo esta noche?"

~Reino de Fuego~


Miró y remiró las prendas de ropa que había sobre la cama, indeciso. No sabía que elegir entre dos camisas casi idénticas iba a ser tan complicado...
Suspiró, nervioso, y miró el reloj. Llegaría tarde a su encuentro si no se daba prisa.
Por algún extraño motivo estaba más agitado que de costumbre por verla aquella noche.

Recordó el beso en la mejilla y se sonrojó, notando su corazón latir más deprisa por aquel recuerdo tan reciente.

Sacudió la cabeza un par de veces y se decantó por la camisa de la derecha, la cual sólo tenía una pequeña diferencia con la que solía llevar. Anotó mentalmente "pedir que le confeccionaran ropa algo más diversa" en su lista de cosas que hacer al día siguiente, justo detrás de "charla con Nira", pues su hermana había sido muy tajante al citarlo a la mañana contínua a cierta hora y aquella conversación encabezaba su retahíla de quehaceres.

Acabó de vestirse y se dirigió a las cuadras. Había pensado en "presentarle" el león de fuego a la chica de escarcha, ya que la noche anterior la joven había disfrutado tanto con los gatos ígneos. Llegando al lugar de descanso de las monturas, escuchó la voz de su madre y se detuvo en seco, ocultándose en el pasillo. Se asomó imperceptiblemente y la vio conversar con un hombre alto y cubierto casi completamente por unas extrañas vendas, las cuales ocultaban su rostro. Aquello no le pareció muy normal, por lo que puso atención al diálogo entre la Reina de fuego y aquel extraño desconocido.

-La quiero muerta, ¿me oyes? No toleraré medias tintas, quiero que acabes con la chica que ronda a mi hijo últimamente. Rastréala y ponle fin a su estúpida existencia antes de que ocurra algo de lo que todos tengamos que arrepentirnos.- ordenó Flame Queen, severa.

"Jack", pensó el joven de fuego, sintiendo que un miedo irracional se apoderaba de él.

-Me han dicho que puedes encontrar a cualquiera, así que haz tu parte, yo me encargaré del pago una vez el trabajo esté finalizado. Espero obtener resultados satisfactorios... no dejes que continúe con vida una vez la halles. Tráela muerta.- zanjó, con un brillo cruel en su mirada roja.

"No si yo puedo evitarlo", se dijo, echando a correr por otro pasillo en dirección opuesta. Por aquel camino daba más vuelta, pero podría salir sin que su madre notificara su presencia allí.

FQ escuchó las pisadas aceleradas precipitarse por el pasillo y sus labios formaron una línea apretada y recta.

-Ya sabes lo que tienes que hacer. No lo pierdas de vista.- le ordenó al asesino, mordaz y escueta.

El matón asintió imperceptiblemente con la cabeza y se disolvió en una nube de humo negro.

~Entre los Reinos de Hielo y Fuego~


Ni tan sólo se detuvo a recuperar el aliento, aceleró la marcha en cuanto la avistó allí de pie, apoyada contra un árbol, esperándolo.
La reciente conversación que había escuchado lo había sumido en un estado de agonía constante.
Querían matarla. Por su culpa.

-¡Jack!- la llamó, llegando hasta ella a todo correr.

Ella se irguió, despegando la espalda del tronco del árbol contra el que estaba recostada, saludándolo amistosamente con un pequeño gesto de la mano y una sonrisa. Sin embargo, notó su inquietud y la sonrisa se desvaneció al verlo tan agitado.

-Ey, ¿qué pasa?- se preocupó al verlo así, respirando entrecortadamente y nervioso.

-Tienes que irte de aquí, Jackie, es peligroso- soltó a bocajarro, poniendo ambas manos en sus hombros, encarando directamente su mirada.

-¿Qué...? Flame, ¿qué ocurre?- quiso saber, desconcertada completamente.

-No tengo tiempo para explicártelo desde el principio, puede encontrarte en cualquier momento.- miró en varias direcciones al oír un ruido, alerta, con todos los músculos en tensión y los sentidos agudizados.

-Cálmate y dime qué ocurre, por favor, no soporto verte así, me estás poniendo nerviosa a mí también.- agregó, algo ansiosa también.

FP se quedó mudo un instante, jadeando aún por la carrera. ¿Cómo le dices a tu amiga que tu madre ha contratado un asesino para matarla? Se mordió el labio inferior, un gesto bastante más típico de ella que de él, indeciso y sin saber qué palabras escoger exactamente.

-Hay un tipo...- comenzó, con voz ronca, temeroso de sus siguientes palabras- un asesino a sueldo... mi madre lo ha contratado para matarte...- desvió la vista a un lado, avergonzado, sintiéndose infinitamente culpable de su situación. Apretó los puños con fuerza, enrabiado, no sabría qué haría si la dañaban por su culpa.

-Oh... e-en ese caso...- lo cierto es que Jack tampoco sabía qué decir ante aquello. No todos los días la madre de tu amigo contrata un matón para acabar con tu vida.

-Lo mejor será que no nos veamos en unos días... hasta que haya pasado el peligro...-aquello le costó un mundo decirlo. No quería distanciarse de ella ahora que por fin habían podido estar bien de nuevo, pero estaba dispuesto a hacerlo si aquello suponía poner su vida en menor riesgo.

-Entiendo... Entonces creo que volveré a casa, mi tía estará encantada de que vuelva pronto para ver esa película con ella y... bueno, nos vemos, supongo- se interrumpió, tratando de sonreír un poco, dando un paso para marcharse. No pudo avanzar mucho más, ya que el joven de fuego la retuvo suavemente por el antebrazo. Se volvió para mirarlo, sorprendida con el gesto.

-Jack, lo siento.- dijo, hablando deprisa- Esto es culpa mía, yo no quería que... pero luego...- balbuceó, nervioso.- Por favor, no me odies...- murmuró, bajando la mirada al suelo, incapaz de sostener su mirada cristalina a causa de la culpabilidad que lo comía por dentro.

-¿Por qué tendría que odiarte?- preguntó, perpleja.

-¿N-no estás enfadada? Te has visto envuelta en todo esto por mí y...- De nuevo no supo qué decir. Ciertamente, aquella chica cada vez lo sorprendía más.

-¿Qué? ¡Venga ya!- rió un poco, tratando de aliviar la tensión- Estoy algo asustada, es cierto, pero supongo que es normal en esta situación.- se frotó un brazo con el otro, algo temerosa por el peligro que corría, pero no quiso transmitirle aquella sensación de pánico que sentía y continuó hablando como siempre, con normalidad- Entiende que no todos los días la familia de mi amigo intenta matarme... bueno, exceptuando anoche.- consiguió sacarle al chico de fuego la sombra de una sonrisa sincera.- Admito que esto me inquieta bastante... pero no puedo culparte por nada y no iba a hacerlo aunque pudiera, así que lo único que debo hacer es quedarme en casa unos días y listo.- finalizó, sonriendo cálidamente.

Ambos se sumieron en un silencio pesado, tensos, sin saber cómo comportarse ante aquello.

Por una parte, Jack estaba comenzando a sentir verdadero pánico, pues ya había experimentado bastante dolor la noche anterior y creyó haber cubierto el cupo de heridas y golpes por un tiempo. Sin embargo no iba a dejar que aquello se notara, pues su amigo se entristecería y se sentiría aún más culpable.

Por la otra, Flame estaba enrabiado y nervioso. Su madre había ido muy lejos aquella vez. Su amiga no merecía aquella amenaza sobre ella, ya había tenido bastante con la pelea contra Deyanira y sus propios problemas. Aún así no podía dejar de temer por ella, ya que no tenía ni idea de qué debía hacer para ponerla fuera de peligro y... 
Apretó la mandíbula con fuerza. ¿Qué iba a hacer si salía herida de nuevo por su culpa? En el mejor de los casos lo odiaría para el resto de su vida...
Miró la mano que continuaba asiendo su brazo y la miró a ella, preocupado.
No quería que le pasara nada malo, ambos habían tenido un mal rato con la batalla de la noche anterior, no había derecho a que de nuevo Jack tuviera que defenderse para salvar la vida.

-Supongo que volver a casa es la opción más adecuada ahora mismo...- Jacqueline rompió el silencio con aquel murmullo.

-Te acompaño- saltó él, cuando la posibilidad de que fuera atacada en el camino a su hogar asaltó sus pensamientos, poniéndolo aún más nervioso.

-No, Flame, tú también debes volver a casa. Si sospechan que me has avisado, te meterás en un buen lío; además, sabes que puedo defenderme sola- esbozó una sonrisa radiante y le guiñó un ojo, tratando de animarse un poco y apartar de su mente el hecho de que temía ser sorprendida en el camino al castillo de hielo tanto como él.

El Príncipe de fuego suspiró, sabiendo que cualquier intento de hacerla cambiar de parecer y acompañarla sería en vano, resignado.

-Pero...- alzó la vista de nuevo a sus ojos y miró aquella sonrisa brillante y despreocupada. Resopló, y rodó los ojos.- Como quieras... pero prométeme que tendrás cuidado.- deslizó el agarre de su antebrazo hasta que alcanzó su pálida mano y la sostuvo entre la suya.- Prométemelo, Jackie. Por favor.- casi suplicó, encarando su mirada, serio.

-Lo prometo.- intentó por todos los medios que la voz no le temblara al estremecerse por su contacto en la piel.- Nos vemos pronto, Flame.- se despidió, echando a andar, no sin antes dirigirle una mirada significativa a su amigo, deseando que no tuviera ningún problema por su causa.

-Nos vemos pronto, Jack.- respondió, bajito, dejándola ir. Sintió un enorme vacío entre los dedos en cuanto su mano se deslizó fuera de su agarre con suavidad.

Miró en derredor, examinando que no hubiera nadie allí, conforme salía de su lugar de reunión.
No podía saber que ese "nadie" ya se había marchado.

~Reino de Hielo~


Como de costumbre, subió a su dormitorio por el balcón, aliviada de llegar por fin a casa.
Se deshizo de la ropa y la dejó sobre la silla del escritorio conforme se iba enfundando en los cómodos pantalones cortos y la sudadera del pijama.

Agradeció a Glob que nada hubiera ocurrido en el trayecto de vuelta mientras se subía los calcetines hasta la rodilla, sumida en sus pensamientos.

-¡Tía Simone! ¡Estoy en casa!- le comunicó, asomándose al pasillo. Conforme avanzó por los corredores, deshizo la trenza que se había hecho y recogió de nuevo su pelo en una desordenada e improvisada coleta; un ruido de hielo rompiéndose hizo que le temblaran las manos por un segundo, sobresaltándola.- ¿Tía, estás bien?- preguntó, suponiendo que se le habría caído algún objeto al suelo, dando pasos más rápidos en dirección al dormitorio de la Reina del hielo. No hubo respuesta, tan sólo un grito rasgó el aire.- ¡Tía Simone!- exclamó, corriendo a grandes zancadas por las escaleras, alarmada, reconociendo su voz al instante.

Tropezó con un peldaño, pero se puso en pie lo más rápido que pudo y continuó subiendo los escalones casi a saltos, con el corazón desbocado.
"Por favor, que esté bien, que esté bien", pensó, desesperada por llegar, pues el trayecto se le estaba haciendo infinito.
Alcanzó el pomo de la puerta y lo abrió de golpe, sin pensar en lo que podía pasar después.

Vio a su tía tratando de incorporarse en el suelo, a una punta de la estancia, mientras su atacante estaba de pie en el otro extremo, acumulando fuego en las manos, dispuesto a lanzar otro golpe.
La mirada de Simone se dirigió a su sobrina, intentando verla entre aquella pantalla de humo que formaban las cortinas ardiendo, y a Jack se le heló la sangre en las venas.
No le costó demasiado atar cabos y darse cuenta que aquél era el sicario que la Reina de Fuego había contratado. Por supuesto, el ser en concreto dominaba el elemento ígneo, algo que no se había planteado. Sin embargo, no le dio más vueltas al asunto en cuanto lo vio lanzar otro golpe en dirección a la mujer que le había dado la vida, tan sólo actuó, a sabiendas de que su tía no llevaba la corona y estaba totalmente indefensa.

Apoyó ambas manos en el suelo gélido y levantó un grueso muro de hielo entre Simone y las llamas lanzadas.

"A ella no", pensó, mirando al asesino a sueldo entre la cortina de mechones de pelo níveos, enfadada.

Nadie se metía con su tía, y mucho menos un matón de pacotilla.
Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno, compañeros......................... El sábado se hizo domingo... y el domingo lunes :iconpapmingplz:

De verdad que lo siento, entre la escasez de inspiración y que he estado liada con muchas cosas.... ni he podido responder los comentarios U.U''' me pondré a ello mañana ^^

En fin, sobre este capítulo....... ¬w¬ fanservice~~~~ :iconpervymarshalleeplz: y, por supuesto, Fiolee ¬u¬ no podéis quejaros... bueno, por la tardanza sí os dejo, pero sólo por eso XD

Tampoco hay mucho más que decir, sólo aclararos que yep, el sicario que contrata Ice King en el capítulo "El Sicario" (creo recordar que se llamaba así, vaya) ahora es contratado por Flame Queen para acabar con Jackie.... la pobre, de un apuro entra en otro XD
Pero..... los poderes de IQ provienen de la corona, ya hora que no la lleva.... bueno, ya veréis este finde como se las tiene que apañar Jack ^u^''




Capítulo anterior >>>> fav.me/d6ldej4
Capítulo siguiente >>>> fav.me/d6gr4zt


HDA © Pendelton Ward
Flame Prince, Fionna, Marshall Lee, Príncipe Gumball, Ice Queen... © Natasha Allegri
Jacqueline Frost (Princess Frost)© Yo
Add a Comment:
 
:iconalisonpoket:
alisonpoket Featured By Owner Oct 6, 2013
por dios por dios por dios, primero Marsh... aaa moriLove  por supuesto que le queda mucho mejor ese trajesito a el q a Gumm, Fiolee!!! Fiolee! Heart  amo tanto la historia.
Y por todos los grumos Jack no puede pasar un dia en paz! Glob pobre silla, pero venga, ella sabra que hacer, es Jack! muero por ver que sigue, es tan hermoooso 
:happybounce: 
Reply
:iconshinywings1:
ShinyWings1 Featured By Owner Oct 7, 2013  Hobbyist Writer
XD!!! según el punto de vista de Fi, yep, le queda divinamente, pero según el de Jackie.... ¬w¬
YAY!!
:iconmingplz: ya ves, y eso que sólo llevo 19 capítulos LOL


Ahí tienes lo que sigue ;P
Reply
:iconalisonpoket:
alisonpoket Featured By Owner Oct 8, 2013
aaaaaaaaaa me encanta!! ya lo veo 
Reply
:iconshinywings1:
ShinyWings1 Featured By Owner Oct 20, 2013  Hobbyist Writer
^^ espero que te haya gustado, ya he subido la segunda parte ^w^
Reply
:iconjazz15fanthomarie:
JAZZ15FANTHOMARIE Featured By Owner Sep 24, 2013
por dios estoy sin habla no me salen palabras para describirlo, pero solo puedo decir que ya quiero leer la siguente
Reply
:iconshinywings1:
ShinyWings1 Featured By Owner Sep 25, 2013  Hobbyist Writer
YAY!!! Me alegro de que te guste, ya estoy escribiendo el siguiente capítulo ^^
Reply
:iconjazz15fanthomarie:
JAZZ15FANTHOMARIE Featured By Owner Sep 25, 2013
urraaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!! :D
Reply
:iconquebrantador:
Quebrantador Featured By Owner Sep 24, 2013
No está mal, supongo..
Reply
:iconshinywings1:
ShinyWings1 Featured By Owner Sep 24, 2013  Hobbyist Writer
^u^
Reply
:iconfionnaaisakalee:
FionnaAisakaLee Featured By Owner Sep 24, 2013  Student Writer
fav.me/d6nmv3i ¡Te hice un nuevo dibujitoooooooooooooooooooo! Es del Fanservise de Marshall!!! MIRALOOOOOO!! :iconmyfeelzplz: MUERO INCLUSIVE AL VERLO SOLO XD
Reply
Add a Comment: